jueves, 8 de agosto de 2013

a Romaxe de sempre


Una silla de madera pintada de rojo y otra de verde, un par de hamacas de playa, mesa blanca de plástico y un par de taburetes de tela a rayas comprados en Alcalmpo.

A principios de septiembre se iba a marcar, marcar el territorio, donde nos íbamos a colocar el día de la fiesta. Normalmente se usaba el cordón naranja de atar las pacas de paja. Se cercaba todo el perímetro entre los árboles. Todo para el día de la Romaxe.

Hace muchos años la gente iba primero a ver el santo Andrés a Teixido y a la vuelta hacían una fiesta (romaxe=romería) en el campo del Casón en San Adrián antes de cruzar de nuevo la ría de Ortigueira en chalanas desde Fornelos.

La Romaxe era La Fiesta. El resto de fiestas eran prescindibles, pero a esta no se podía faltar. Cuando era pequeña solamente íbamos a la noche, a bailar con la orquesta. Más tarde empezamos a ir con el grupo de Tere, Teresita para nosotros. Unos días antes los XY del grupo construían una especie de toldo con plástico negro, algún palo, puntillas y manzanas para amarrar sin romper el plástico. Nuestra casita durante un día.



Y como en toda casa se necesitan las sillas, la mesa, y sobre todo, la comida. Se encargaban a Juan el panadero los roscones, el pan, las empanadas

 - Juan, xa sabes a miña sin grasa



- Si, non me olvido. Eres a única de toda a parroquia que a quere sin grasa. Sempre se me queixan de que leva pouca grasa. E ¿cántas barras che gardo?

¿De qué la pedimos?- preguntaba mi madre siempre.
-Bacalao-decía mi padre.
-Bonito para mi. La verdad es que mejor de bacalao porque si sobraba, que siempre sobraba se la tendría que comer él. Comprábamos en el Aldi, el ahora Gadis las coca colas, fanta de naranja para Mariluz, algo de fiambre, alguna botellita etílica para el chupito de la tarde jugando al tute y al cabrón, y alguna cosilla más.

El mismo día por la mañana mi madre hacía un par de tortillas, una especial para Marco y otra para nosotros. Además freía pollo, nunca entendí por qué a la gente le gusta frío.

Mi padre cogía uvas de la parra de la casa vieja. Todo el mundo decía que estaban buenísimas.
Gran verdad!
Los que no las habéis probado, deberiáis hacerlo...eso si, como todo, están más ricas in situ. Así también evitas la cantidad de arañitas y sobre todo "cadelas rojizas" que escapan en cuanto sacas una.

Se metía todo en una caja de las de la fruta y en un cesto grande de muchos colores, recuerdo de Portugal. Típico souvenir. Nos montábamos en el 4L y a disfrutar. 



Era genial ver a todos los vecinos y a sus hijos casados con sus hijos, a los nietos, a los novios de los hijos, a los suegros, a los abuelos; para ellos las hamacas siempre. Un ritual de todos los años el segundo o tercer sábado de septiembre.
Saludabas a todos.


- ¿qué tal? ¿cómo te va? y ahora ¿por dónde andas?.
- ya casi estoy terminando la carrera, me faltan 2 asignaturas y el proyecto.
- Espera que che vou a presentar o meu xenro. Xa sabías que teñen unha filla. É máis bonitiña, parécese á familia de él.
- Pois este ano disque que por Espasante xa empezaron a apañar mazás... Eu empezarei para a semana. Non as pagan nin un peso. Aprovéitanse.
- ¿Viñéronche todos os fillos?.
- Si, sigue ingresado, está maliño. Tamén son os anos. Si, pero hai outros por ahí que andan coma títeres cos seus mesmos anos...
- si home que o conoces, é o fillo do que anda rozando os campós. 
- e haberá que ir a probar as sardiñas, a ver qué tal? Eu cominas o outro día e estaban boas.

Ahora los diálogos son parecidos, añadiendo lo cabrones que son los políticos de un lado y otro, el poco trabajo que hay, y que el hijo de tal y la hija de cual, el sobrino...han tenido que emigrar "como facían os seus abuelos"


Al mediodía sardinas frescués con pan de broa (maíz) (me rechifla!), viejos amigos del colegio, otros más que amigos de otro tiempo, vino blanco y tinto de barril. El peleón de toda la vida.

Al mando de la nave estaba Pepe de Asunción, Laureano de Leixa y Castrillón con las parrillas y creo que la última vez María José (mi profe de parvulitos), Victoria y Elisa cortando el pan.



Al terminar cada uno se volvía a su toldo-casita a seguir comiendo: tortilla, pollo frito frío, filetes empanados, empanadas, aceitunas, etc. Luego los postres: bola azucarada (ufff, mi LDL-c no me lo permite ahora), roscones variados, tartas...un banquete sin sacarina no apto para diabéticos. Después chupitos, cabrón o tute. Animando los gaiteiros a la cabeza Miguel do Cutiño, antes también Ramón de Crego, Luís, Valerio.


Siesta, más hielo, café para desperezarse y vuelta a empezar antes de que empezase la orquesta. Cenar, beber, seguir bebiendo, bailar y sobre las 3-4 de la mañana mi hora preferida.
La queimada.
La última vez que la tomé en la Romaxe la había preparado Avelino. Caña, granos de café, peladura de naranja, azúcar y fuego! Solamente me tomaba un sorbito... quemaba y ardía por la garganta abajo. Era el final de un gran día de fiesta.



Pero aquí no acaba todo, otro día os cuento cómo haciendo las típicas calabazas estilo Halloween (que siempre cogíamos en los campos cercanos) me corté con un cuchillo que Teresita había llevado para cortar el pan, de sierra, de 10 cm.

Todavía tengo su recuerdo en el dedo gordo izquierdo sobre todo "nos días de niebla" o cómo desaparecían los chicos a ciertas horas de la noche, o dónde era nuestro WC, o quienes eran los más propensos a pillarla gorda ese y solo ese día imitando a otros que lo tenían por rutina.

Este año todavía no está claro si será el segundo o tercer sábado. En cuanto lo sepáis, avisádme y me voy volando!
Muacks