viernes, 28 de junio de 2013

Santa Compaña Rosa



A primeros de agosto eran y son, las fiestas en honor a Rosa la santa de O Barqueiro. Pero la fiesta no tenía parroquia, yo siempre iba con gente de Loiba pero había gente de Ortigueira, de San Claudio, Cuiña, Ladrido, Luhía, O Baleo, Espasante, Bares...


Recuerdo mi primera Sta. Rosa.
Me quedaba a dormir en casa de Mary de Quelle. Lo pasamos genial. Su pandilla y la de su hermano. Eran muy divertidos.

Para llegar desde Loiba había que cruzar un puentecito de madera y nos transformábamos. Quién sabe lo que nos esperaba al otro lado del río...jajajaja.
 
Al otro lado había fiesta, tiendas de campaña, muchos amigos y conocidos, distintos tipos de fermentados con o sin refrescos. Los mosquitos.

Venía gente de todos lados. Los chicos guapos del insti. La gente de la banda.

Bailábamos toda la noche. Y cuando los -OH habían pasado la frontera de los labios, aparecía el Pinche, así le decíamos, siempre con un gorro de paja, camiseta de tirantes medio rota, pantalones cortos y con su gracia te decía:
                  
                -  tocouche!. 

 Jajaja... te agarraba, una mano en la cintura, otra en la otra mano, pegadas a su pecho...y alaaaaa... a bailar. Daba igual que fuese pasodoble, ranchera o salsa. De una en una.... y siempre con el Tocouche! Al final conseguía bailar con todas!

Cuando todavía no había amanecido, volvimos a casa, el camino de vuelta estaba completamente oscuro, menos mal que llevábamos una pequeña linterna y unos mozos aguerridos. Pasamos por cerca de la iglesia y no recuerdo quién pero alguno dijo: ¿Tenéis miedo?
-nooooo...
La verdad es que el camino de vuelta a Quelle se me hizo muy cortito, parecía que íbamos haciendo marcha... llegamos a casa sudando.
Cerramos la puerta y nos quedamos en la cocina un par de horas más contando historias de miedo. Las historias de la santa Compaña, las de "ollo vivo" (se decía que veía las cosas que iban a ocurrir, ya sabéis que las meigas no existen pero, también sabréis que habelas hailas...y los meigos también)


Creo que era Miguel el que contaba la historia de un vecino que estaba de risas con otros y cuando pasó por su lado, Ollo vivo le suelta:
    -Non te rías tanto, que onte tropecei coa túa tumba...
brrr... brr... qué miedo, sobre todo porque la historia acababa así realmente. El pobre hombre se enfermó y en pocos días tocaban las campanas.

-Veña calade...a min danme medo estas cousas decía Mary

Pero nosotros seguíamos. A mi me parecían historias sorprendentes y me tenían embobada.
-venga va...quién sabe más...

Santa Rosa me recuerda también a zumo de naranja con azúcar en casa de Martola con María, a los que siempre querían subir al palco a cantar...al calimocho (el mejor era el de Gran Vega del Eroski no?), a Casás, a Juanlu, a Ana y a Andrés, a Mó, a Sara, a Placeres, a las Susanas, a playa surfera, a siestas del día siguiente, a Jose, a Rubén, a.. hace ya tantos años que se me han olvidado muchos nombres... pero el tuyo, el tuyo no se me olvida!