jueves, 25 de abril de 2013

- * - = María




    Me había apuntado al máster por hacer algo. Después de tantos años y pocos de estudio había terminado al fin. Un ocho me dijo el de Orgánica. Lo llamé desde "Ositos", una tienda de gominolas de la calle Europa. La calle donde viví los últimos años con un fanático del Madrid y un chico de pelo largo canoso. Los domingos los pasábamos en el bar de abajo, el Manureva. Los cafés de Manolo por la mañana sabían a vida y las copas y estrellitas durante los partidos a tensión, sobre todo cuando el que jugaba era el de casa, nuestro depor.
Lo típico era hacer el triple máster de seguridad y salud, prevención... un rollo. El que hacía la mayoría. Yo quería algo distinto. Gestión de la innovación. Al menos el título era sugerente. A mi siempre me ha gustado lo diferente, especial, chungo...hay muchos adjetivos. Allá me fui, hice la entrevista y me asignaron unas prácticas para hacer en Arzúa.

                                              Menos por menos es más 
y así fue
Empezaba en enero o febrero y terminaría en noviembre, así que ya tenía todo el año planeado y ocupado. Trabajo no había de lo mío (¿qué coño era lo mío?, buscar en libros, chapar al pie de la letra lo que ponía el Skoog de analítica o el Levine de química-física...). A mediados de enero me llama el coordinador.

  - Lo siento pero no hemos conseguido patrocinadores y se suspende el máster
  - ¡cómo es posible! y ahora qué hago?

El día siguiente me llama el dueño del Brevis. Si todavía quieres hacer las prácticas con nosotros, además del pub tenía una empresa, una pyme de infusiones (envasado de agua y plantas medicinales), ven por aquí y hablamos.

Mi segunda entrevista, qué nervios! esta para un trabajo. Vale, prácticas pero al fin y al cabo, trabajo. ¿Qué me pongo? no tengo nada (eso decía todos los sábados antes de quedar con Pablito y el resto en la plaza Pontevedra. Pablito siempre tarde). Necesito algo formal pero tampoco demasiado. Siempre vestía vaqueros y camisetas del armario básico de Amancio. Finalmente me decidí. Llevaré camiseta, chaqueta marrón oscuro y pantalones de tela del mismo color, algo de color en las mejillas, sin pasarse y listo. Arranqué mi mito y nos fuimos para "a terra do queixo".

No sé si la chaqueta marrón, el color de las mejillas, mi amplia sonrisa o que hubo feeling...pero al final me quedé allí un año, alquilé un piso en la plazuela del centro y conocí a María. Una de mis dedos de la mano derecha. Me encantaba cuando me traía los croissants de una pastelería muy pequeñita que había en la calle que subía a los colegios, en Ordes. Qué ricos! a veces con café, otras calentabamos agua y nos hacíamos una infu. Otras veces cogíamos los cafés en el Plaza.
   - Este finde he quedado para ir a jugar al golf
   - Ah si, pues yo tengo un cóctel en el Hostal de los Reyes católicos y todavía tengo que ir a comprar el vestido. Creo que me pasaré por alguna boutique del centro
Inventábamos historias superchachis a la hora del café. Yo uno solo le decía las primeras veces a Pili, la jefa del café. María lo tomaba con un poquito de leche.
  - Xa, intentarei deixar o leite, o azúcar, o....beber máis auga....

A la hora de comer María bajaba la reja de la puerta y nos íbamos a cocinar. Teníamos 2 horas por delante.
-Eu prefería que soamente fose unha hora e logo poder marchar antes para a casa
-Yo también, la verdad es que es suficiente
Muchas veces el día anterior medio preparaba algo para el día siguiente. El plato estrella eran los balines, así los bautizó mi chico.
  -Ro, a min paréceme que están moi bos. Si é certo que un pouco duros, pero bos
Duros como balines, era cierto. Jajajaaja. El problema es que nunca he sabido si los garbanzos se echan al agua hirviendo y se remueven solo con cuchara de madera o se echan al agua fría... Todavía tengo esa duda!

Después de comer, a veces nos íbamos al bar Manolo, enfrente casi del Froiz a tomarnos allí un cofi con otra Pili. Lo pasábamos muy bien. Pili al poquito de conocerme me contó la historia de unas familias que habían llegado a Arzúa para hacer el embalse de Portodemouros. Al principio estaban muy tristes pero lo mismo estaban cuando tuvieron que marcharse. Lo mismo me pasó a mi porque "a Arzúa se llega llorando y uno se va llorando también"

Otras nos íbamos a Ribadiso a comer los huevos fritos con patatas en las mesas que ponían fuera. Comíamos con los pies en la hierba, qué lujazo! Es el plato prefe de María. Y el mío. mmmmmm!

Venga, un cafecito, cuatro horitas más y para casa.
Antes de cerrar siempre se pasaba Juan después de hacer el reparto.
  -Juapaaaaaaaas
Traía la alegría puesta. Y a veces las camisetas rojas.
  - É o meu color favorito
  - El mío también le decía siempre


-* -  =  Leti, Pili, Juan, Jose, Nati, Su, los del fútbol, los de los bares, Xeira, el queso, los paseos...





Menos por menos es más