lunes, 25 de marzo de 2013

siguiendo indicaciones


"siguiendo las indicaciones" de Amandita he creado un nuevo blog.
La creación de un blog además de limpieza de almas narcisitas también ayuda a tener la mente ocupada. En mi caso crear este blog es un éxito desde el principio porque sé que al menos tendré una lectora. Amandita.



Estoy en casa...
La chimenea está encendida. Dentro de unas horitas estaré cenando con mis tíos Carlos y Ausen, Maruja, José y Lorena. Abriremos un tinto y compartiremos un caldo de grelos que está preparando la jefa Mariluz.
De pequeña odiaba el caldo. Jose mi hermano también. Mi padre Armando siempre nos recordaba algo que le decían a él cuando era pequeño. Ay, cómo odiabamos que nos dijese esto: "O caldo é a raíz do corpo". Me estoy haciendo mayor pero esto no es madurez... si no vejez. Soy yo ahora la que pide caldo para comer porque es la raíz de nuestro cuerpo, asienta el estómago.
Dentro del menú también hay costilletas del cerdo de la matanza de hace unos días. Para mí unas sardinitas, no frescué pero después de dos meses sin apenas probar pescado... qué ricas van a estar.

Me rechifla la sensación de estar en casa después de un par de meses y creer que no ha pasado el tiempo. Todo sigue igual. La chimenea está encendida tal y como la dejamos. Sigue lloviendo igual que en enero. Sin embargo siempre notas algo diferente.
Huele a caldo. Se ponen las habas a remojo, se sacan los grelos del frigorífico y, a cocer lentamente.


Cuando vuelves a casa te sientes como una niña, estás en casa. Y eso se nota. Te preparas una infu y al abrir la alacena te encuentras con una taza con dibujos de las columnas dórico, jónico... un regalo para Jose, 6 años de vida. Al lado hay un vaso de cerveza franciscana, de regalo al comprar un pack de dos. 15 años de vida. Unas copas super barrocas, horribles. Regalo de boda de mis padres. Muchos años de vida.

Todo a nuestro alrededor tiene edad. Nosotros no queremos crecer. Qué bien se está en casa. Me siento como una niña. ....años de vida.